Cosmos primigenio

Ellas, nuestras mujeres, nos aman cuando caemos rendidos en su pecho, cuando doblegan nuestra fuerza, cuando aniquilan nuestra furia, cuando nos cantan al oído con el tambor de su corazón.

 

Génesis del amor

¿Quién inventó el amor? El amor es una bella idea que sirve para revestir delicadamente lo que está por debajo de las ropas. Como juego de las apariencias fue creado por la mujer, como ideal por el hombre. Después la mujer hizo del ideal una virtud y el hombre hizo de la máscara un verso.

Cosmos

A veces me gustaría volver a empezar a vivir dentro de aquél útero y ser alimentado desde un cordón umbilical. Ser una parte de mi madre, ser parte de mi madre y estar sumergido en el cosmos primigenio. Escuchar el llamado de un corazón que canta para mí, por mí, en mí. Por eso los hombres amamos a nuestras mujeres, porque amamos a nuestra madre. Por eso las queremos poseer, no como objeto y herramienta, sino para pertenecerles, para ser parte de ellas. Es el llamado a la reivindicación del cosmos primigenio. Ellas, nuestras mujeres, nos aman cuando caemos rendidos en su pecho, cuando doblegan nuestra fuerza, cuando aniquilan nuestra furia, cuando nos cantan al oído con el tambor de su corazón. Por eso se enamoran de nosotros, pues somos nosotros quienes les enseñan lo que está por debajo de la esencia amorosa. -Pese al ritual, al cortejo, al enamoramiento, al ayunte del macho con la hembra-, el orgasmo femenino no puede estar completo sin depositar en ellas nuestro semen. Es la trampa de la vida, y la mujer es una experta en el ardid de la naturaleza. El amor de la mujer es más profundo que el del hombre, también es más egoísta y salvaje, porque se dirige hacia sí misma, a sus entrañas, a su sangre, a su corazón, a su linaje, a la supervivencia y a la vida. El amor del hombre es desprendido y libre, fue arrojado fuera del cosmos para caer al mundo. Él se aprehendió a ella para beberle y abrigarse, para intentar regresar a lo inevitable, a lo imposible. Es por ello que el hombre es constructor y la mujer musa; es por ello que el hombre es el labrador que al arar crea cultura, mientras que la mujer es la tierra fértil del cultivo. Uno y otro juega un papel importante en el cosmos, en la muerte y en la destrucción, en el ser y en el no ser, en el amor y el odio, en lo sagrado y en lo profano. Eso, en nosotros, es el eterno devenir, es todo lo que forma parte del cosmos y todo lo que regresa a él.

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